Buscador

miércoles, 27 de junio de 2012

María Negroni


El tren nos deja en el gran canal de una ciudad helada y majestuosa. Ah, los pájaros volverán a atravesar este invierno y el precio de las noches pálidas, sin luna. Oigo cómo silbás una canción que yo compuse, y no sufro. Sufrir me distraería de este sitio donde ni vos ni yo tenemos nombre. Te dejo, semidormida, en un hotel que es un barco y me alejo pensando en nuestra casa futura, esa isla que todavía no existe, esa promesa nueva de despojos. No siempre es fácil entender por qué huimos  El país nos abandonó hace tiempo con algunas penas y un miedo de no ser nada sin ellas. La ciudad donde dormís ahora se mece como queja, golpea contra el muro desolado de los muelles. Yo comienzo a desvestirme en una jaula que florece. Te amo. Es Estocolmo la que viaja, no nosotras.


And my love is yours but your love is not mine











such a crime








The Belligerents






Adjetivos, Miriam Reyes





Soy lo que no entiendes
y simplificas
Lo que no puedes cambiar y limitas
Lo que necesitas
Y humillas.

Por mas que te obedezca
No hago lo que deseas
Por mas que me anules
Te lastimo.

Miriam Reyes

miércoles, 20 de junio de 2012

Conversacion en la isla. Benja Prado





Conversación en la isla

-Escribir un poema es intentar desatarse,
adivinar en qué mano está la moneda

-dije yo-. Tú mirabas
el sol igual que un fuego encima de la isla
y yo dije: -La poesía empieza
cuando ya has olvidado qué es lo que te asustaba
pero aún tienes miedo.

Yo veía
las torres blancas. Tú dijiste: -Es raro,
nos gustaría huir
pero nadie nos sigue.


Junto al agua,
partiendo nuestras vidas,
cortándonos las manos al coger los cristales,
tú dijiste: -La poesía es todo
lo que hay entre un disparo y el animal herido.

Parecías
tan lejos, tan a salvo
de ti y de mí;
distinta igual que siempre,
rota y vuelta a armar de una manera nueva.

El sol se fue. La noche
se acercaba y yo dije: -¿Recuerdas que jugábamos
a poner nuestros años
al lado de la Historia? Por ejemplo:
aprobaste Latín y Armstrong llegó a la luna...
Y tú dijiste: -El fuego
                                           de los días,
                                                                   la suma
de las horas,
las letras de "Armstrong llegó a la luna"...

Estábamos tan solos,
tan cansados,
como perros perdidos en medio de la lluvia,
como hombres mirando la noche desde una casa vacía.

Vi las últimas luces de la costa y el cielo
extraño encima de la playa. -A veces
-dije- no hay más que eso
y algún sitio donde ir pero ningún sitio donde quedarte
y palabras que son las piezas del abismo
y recuerdos igual que disparos en una diana.


Luego llegó la luz, el ruido azul
de la mañana,
mientras tú decías:
-Te di mi corazón y quisiste mis sueños,
te di mis sueños pero quisiste mi esperanza.
y yo dije: -Sí, es eso. Eso es todo:
una sola mujer y un millón de maneras de perderla.

Me miraste. Dijiste: -¿Y después? Y yo dije:
-Nada. Después no hay nada.
Después de eso
tenemos que estar juntos para siempre.


Nos quedamos callados,
junto al agua,
mientras la luz rompía el orden de la noche,
mientras el mar se estrellaba contra los nombres de las ciudades.
Mirando el sol sobre las torres blancas.
Cada uno observando su corazón moverse
lo mismo que un pez rojo en la oscuridad de un río.

La sombra de las torres se parecía a mi vida.

Cada uno protegido por su propio dolor,
como ángeles mirando una tormenta desde el fondo del cielo.

De "Todos nosotros" 1998

domingo, 17 de junio de 2012

De la Ausencia y de ti

Hermosa canción de Silvio... como pocos logra combinar las palabras que logran erizar pieles.

Y decirte que todo da igual, la ciudad, los amigos y el mar...

domingo, 10 de junio de 2012

Dos Fragmentos

No vengas si traes algo mas que tus escombros
-Santiago Acosta








Tus faltas y las mías  no fueron grandes faltas, tus secretos y los mios, no eran grandes secretos.
- Czeslav Milosz

Conversaciones de textos

"...Además me recuerda a ti, esas niñas genios pero algo atormentadas, o no convencionales jajajajaja....
Nunca he conocido a alguien tan genial como tú, pero a su vez, tan poco convencional. Eres toda una montaña rusa. Y no todos te pueden seguir el tren... Todo fue tan extraño e intenso, hoy lo veo lejos, como si hubiera salido de una enfermedad... Al final te agarré miedo, eres estrictamente como una montaña rusa. Subes y dices, qué carajo hago yo aquí, te asustas, pero  lo volverías a hacer...

Eres tan ingenua, que conmueves. Tu eres de las que le gusta reír, de las que se toma en serio las historias del Reader´s Digest jajajaja. Nunca haces las cosas pensando lo que los demás puedan pensar...


Hoy me acordé mucho de ti, sorry..."


Espejismos





"Nunca te desnudes ante espejos que deforman"
                                                   Pedro Aznar

Hay quien se sube a una moto y muere por no atropellar a un peatón. Hay quien llora esa muerte.

Hay una guerra no tan lejos.

Hay una mujer aferrada a la vida, sin huesos.

Hay un pájaro en silencio.

Hay, a pesar de todo ello, razones para desistir calladamente del miedo.

Alguien tose con insistencia. Y en esa tos que sacude la sombra, puede encontrar fin la asfixia, la soledad o la ausencia.

Mientras haya pupilas vecinas, habrá verdades ajenas a los espejos.

Risas Ilícitas de las que me apropié




"Te hubiera dado más de lo que me robas"


Joaquín Sabina


Lo que no está y no perdí,
ro me lo han robado.


No es, obviamente, la primera vez. Me han robado cosas importantes, la mayoría de ellas con mi complicidad. Me han saqueado una y otra vez sin que yo llame a nadie para denunciar.

Cada una de esas veces yo escribí.

Anoté lo perdido, para perderlo un poco menos. Anoté, también, lo ganado, para fotografiar de adentro la alegría de mi alma en ese descubrimiento. Anoté lo incierto, para darle un poquito de contorno. Anoté lo oscuro para verlo, anoté lo claro para irradiarlo.

Yo, que tengo muchos oficios inútiles, encuentro en el oficio de escribidora la única cuerda que me afina y me alinea con mi propia humanidad.

Por eso duele.

Un diario es tan poco, salvo para el que lo ha escrito. Anotaciones literarias, notas de ensayos que no escribí, lágrimas que lloré bien o mal, risas ilícitas de las que me apropié. Cosas de nada que sólo encontraban sentido en mi propia demencia.

Sólo yo tenía el conjuro.

¿A quién podrá servir mi estúpido modo de ser río y piedra, de ser socorro y nunca? ¿A quién mis preguntas sin raíz, mi té sin azúcar, mis sonatas de ombligo y lunares?

Nostalgia de papel.

Ojos en tinta.

El pulso de la memoria.

Yo, apenas.

Y esta orfandad de biblioteca.

 segu


Socorro y Nadie



"Así estamos
consternados, rabiosos,
aunque esta muerte
fuera uno de los absurdos previsibles"

Todos te cantan. A mí se me cae el lápiz de pensarlo. Así que mejor voy a dejarlo, aquí nomás, al alcance de tu subversión y tus andamios.

Te dejo, también, la llave de mi casa, para que la sumes a tu llavero solidario.

Todos te cantan. Yo me callo.

¿Y quién va a ser ahora el soundtrack de lo tierno y lo amargo?

Que mi rostro de vos no cierre los ojos. Y que un verso tuyo se grabe a la izquierda de cada árbol.

Vértigo del refugio de cronopios


Y allí, arriba de un andamio endeble, de una montaña rusa sin rieles, al final de un ascenso que termina abrupto, recordó su vértigo.

Recordó que tenía miedo de caer, miedo de seguir subiendo, miedo de moverse, miedo de no bajar más.

En lo alto, sola y observada por ojos fijos, hizo inventario veloz y se confesó que todavía le faltaba para aprender a volar.


Romance de Solapas. del Refugio de los cronopios



Ella llevaba un libro de Almudena Grandes. Él, uno de Juan Villoro. Ella llevaba zapatos rojos. Él, zapatillas negras. Entraron apenas se abrieron las puertas. Ella se sentó, él quedó de pie frente a ella.

Él miró de reojo el libro de ella, y le gustó. Ella miró de frente el libro de él, y le gustó. Media estación después, él puso su zapatilla junto al zapato de ella, tocándolo por la punta. Ella no movio el pie. Y un calor determinante empezó a fluir desde el dedo del pie hasta las manos, desde las manos hasta los libros y desde los libros hasta el aliento. Si un sobresalto lo hacía separar el pie, lo devolvía de inmediato a su posición deseada.

Así anduvieron los lectores, los ojos clavados en el papel, el pie clavado en el piso, seis estaciones completas, con un romance de solapas y sin verse nunca el rostro


miércoles, 6 de junio de 2012

Poesía vertical. Roberto Juarroz

1.
Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo 
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.

Roberto Juarroz. 

Látex


 Látex para la madame de mi hogar... público y privado.
Bunbury











te para tres... Tu, yo...Tus pecas

 
Pero además ocurre que ella no pondrá nada de su parte.
Ya tiene, y hace, y es, lo que prefiere;
Pensar si quiera en la virtud aburre
A quien ha hecho del vicio todo un arte,
Y ni encuentra salida, ni la quiere.
Carmen Jodra Davo.
















Besos de Judas


"Si le pido quédate un poco más, se viste y se va"...


Y retiraron a la muñeca inflable por lanzar miradas de desprecio.... siempre tan sorprendidas! 



lunes, 4 de junio de 2012

Sebastian Tellier



"-y los múltiples nombres de la furia
se multiplican buscando sus propias redes-."
— Fragmento de Poema de la niñez, Roberto Raschella

Poema de cristina peri rossi


"Le dije que me gustaba, y quedé insatisfecha.
La verdad era que a veces no me gustaba nada,
pero no podía vivir sin ella.
Le dije que la quería,
pero también quiero a mi perro.
Después le dije que la amaba,
pero mi incomodidad fue mayor aún:
no tenía un cúmulo de buenos sentimientos,
a veces mis sentimientos eran muy malos,
quería secuestrarla, matarla de amor,
reducirla a la esclavitud, dominarla.
A veces, sólo quería su placer."
— Fragmento de La fractura del lenguaje de los lingüistas aplicada a la vida cotidiana, Cristina Peri Rossi