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domingo, 31 de marzo de 2013

jueves, 28 de marzo de 2013






Q.










"Hubo días en los que no necesitábamos de la música
 
y en un rabiosa adolescencia fuimos capaces de amar"

-Darío Jaramillo Agudelo 

Cuando te vayas, la tristeza se sentará entre nosotros. Se hará valiente para hacernos preguntas. Nos miraremos con la tristeza en el medio y sabremos que hay demasiada poesía todavía, para ser felices. Hemos llamado a la tristeza para irnos. Nos hemos levantado de la silla, hemos mirado al silencio con la tristeza callada entre nosotros
y nos hemos ido.

De esta historia escribiremos lo que no habríamos escrito de otro modo,
traicionaremos palabras aprendidas y nos echaremos la mentira de la música.
Sonríe, las historias pasan pero la poesía siempre queda. 

La realidad es mil veces menos quimérica
los poetas escriben porque nadie, incluyendo a los poetas,
soporta convertirse en pasado.
Ya sabemos que la venganza perfecta es el olvido
aunque yo siga coleccionando tus nombres
nos han dejado solos caminando
ya podemos decir que la tristeza
es exclusivamente nuestra.


CR

martes, 26 de marzo de 2013

Fragmento poema America de Ginsberg




Este es para @Misnthrrrope: mi burda imitación de Ginsberg y mis gracias por el regalo. Haha!  






Charles Bukowski, Cómo ser un gran escritor












Tienes que cogerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
Aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu cerveza.
No te exijas.
Duerme hasta el mediodía.
Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
Acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977).
Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota,
ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
Quédate afuera de las Iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
Una amante continua.
Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
Haz de eso una pelea de peso pesado.
Haz como el toro en la primer embestida.
Y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoyevski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza…
entonces no estás listo, toma más cerveza.
Hay tiempo.
y si no hay,
está bien igual.


Gala y Dalí





“Gala me ha dado, en el verdadero sentido de la palabra, la estructura que faltaba en mi vida. Yo no existía más que en un saco lleno de agujeros, blando y borroso, siempre en busca de una muleta. Ciñéndome a Gala he encontrado una columna vertebral y, haciendo el amor con ella, he rellenado mi piel. Hasta este momento mi esperma se perdía por la masturbación como arrojado a la nada, con Gala lo he recuperado y me ha vivificado. Primero creí que ella iba a devorarme; pero por el contrario, me ha enseñado a comer lo real. Firmando mis cuadros como Gala-Dalí, no hago más que dar nombre a una verdad existencial, porque no existiría sin mi gemela Gala”

Salvador Dalí

Charles Bukowski, A solas con todo el mundo






La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado

y nadie encuentra al
otro

pero siguen
buscando
de cama
en cama.
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.

no hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
nadie encuentra jamás
al otro.

los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan

nada más
se llena.

Fragmento Bertolt Brecht



“Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros, que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables”

Fragmento de A los hombres futuros, Bertolt Brecht


viernes, 22 de marzo de 2013

Poema de Alejandra Pizarnik: El Despertar








He leído muchas veces a Alejandra, es sin duda mi poeta favorita y nunca deja de sorprenderme. Este poema tiene genialidades, se lo dedica a León Ostrov, quien fuera su primer psicoanalista, con quien además compartió muchas cartas, entre 1960-1964 durante la estadía de Alejandra en París. 

Alejandra tenía 18 anos cuando comienza a psicoanalizarse con él, la terapia duró aproximadamente un ano, pero la amistad continuó. 



El psicoanalista dijo en un texto que publicó en el diario La nación, algo realmente hermoso sobre Alejandra así que decidí compartirlo antes del poema que se lo dedica a él:


  “Mi primera impresión, cuando la vi, fue la de estar frente a una adolescente entre angélica y estrafalaria. Me impresionaron sus grandes ojos, transparentes y aterrados, y su voz, grave y lenta, en la que temblaban todos los miedos. Y ahora lo puedo decir: no podía sustraerme al goce estético que su lectura y su visión suscitaban en mí, y quedaba, en ocasiones, si no olvidada, postergada mi específica tarea profesional, como si yo hubiera entrado en el mundo mágico de Alejandra no para exorcizar sus fantasmas sino para compartirlos y sufrir y deleitarme con ellos, con ella. No estoy seguro de haberla siempre psicoanalizado; sé que siempre Alejandra me poetizaba a mí.”


Es hermoso y mágico como Ale. 




Dibujo de Alejandra 






Libro que contiene el intercambio de cartas entre el psicoanalista y Alejandra, publicado en Septiembre de 2012, editado por Andrea Ostrov, la hija de León. 



a León Ostrov 
Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
y se ha volado 
y mi corazón está loco 
porque aúlla a la muerte 
y sonríe detrás del viento 
a mis delirios 

Qué haré con el miedo 
Qué haré con el miedo 

Ya no baila la luz en mi sonrisa 
ni las estaciones queman palomas en mis ideas 
Mis manos se han desnudado 
y se han ido donde la muerte 
enseña a vivir a los muertos 

Señor 
El aire me castiga el ser 
Detrás del aire hay monstruos 
que beben de mi sangre 

Es el desastre 
Es la hora del vacío no vacío 
Es el instante de poner cerrojo a los labios 
oír a los condenados gritar 
contemplar a cada uno de mis nombres 
ahorcados en la nada. 

Señor 
Tengo veinte años 
También mis ojos tienen veinte años 
y sin embargo no dicen nada 

Señor 
He consumado mi vida en un instante 
La última inocencia estalló 
Ahora es nunca o jamás 
o simplemente fue 

¿Còmo no me suicido frente a un espejo 
y desaparezco para reaparecer en el mar 
donde un gran barco me esperaría 
con las luces encendidas? 

¿Cómo no me extraigo las venas 
y hago con ellas una escala 
para huir al otro lado de la noche? 

El principio ha dado a luz el final 
Todo continuará igual 
Las sonrisas gastadas 
El interés interesado 
Las preguntas de piedra en piedra 
Las gesticulaciones que remedan amor 
Todo continuará igual 

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo 
porque aún no les enseñaron 
que ya es demasiado tarde 

Señor 
Arroja los féretros de mi sangre 

Recuerdo mi niñez 
cuando yo era una anciana 
Las flores morían en mis manos 
porque la danza salvaje de la alegría 
les destruía el corazón 

Recuerdo las negras mañanas de sol 
cuando era niña 
es decir ayer 
es decir hace siglos 

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
y ha devorado mis esperanzas 

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
Qué haré con el miedo.




-Alejandra Pizarnik




jueves, 21 de marzo de 2013

Alejandra Pizarnik, a la espera de la oscuridad








Dibujo de Alejandra 



A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos

Escena con la muerte... De la pelicula El Lado Oscuro del Corazón.

Escena con la muerte…
Muerte – Sería horrible darse cuenta que nunca hubo nadie, que trabajo para nadie o para nada, o.. sabes que no hay nada personal en lo que hago, así que sería espantoso descubrir que cumplo órdenes que nadie ha dado.
Oliverio - Una muerte angustiada por la existencia de Dios, qué muerte subdesarrollada. ¿Por qué no te compras un lindo vestidito y nos vamos a emborrachar por ahí y te digo esas cosas que no te dijeron nunca? Te vas a olvidar de todo, y si Dios existe te lo va a perdonar, y si no, vivís un poco. Y yo quedaría como el hombre que venció a la muerte enamorándola. Cambiaría el planeta, y se demostraría que un bolero es mucho más importante para la humanidad que la Marsellesa, la Internacional y todos esos himnos con los que bailaste hasta ahora.

sábado, 16 de marzo de 2013

Fragmentos


"Nosotros todos profesamos la ley cristiana del perdón por las injurias y el amor al prójimo, ley por la que hemos erigido en Moscú cuarenta veces cuarenta iglesias, y, sin embargo, ayer han azotado hasta la muerte a un soldado desertor y el defensor de esa ley de amor y de perdón, el sacerdote, le hizo besar la cruz antes del castigo."
Guerra y paz, León Tolstoi








"Ay de vosotros, señores de la guerra
Escuchadme:
No a la fiesta de los ejércitos en el tejado
de mi casa.
No al verdugo que habéis plantado
o al que vais a plantar.
No a vuestra libertad caída sobre las cabezas
de mi gente en bombas
No a liberar Irak de mí o a mí de él.
Yo soy Irak."
No a liberar a Irak de mí, Muhsin Al-Ramli







"Esta tinta derramada en vuestra prensa
es la sangre de mi país."
No a liberar a Irak de mí, Muhsin Al-Ramli







"En la ciudad que gime como loca
el amor cuenta bajito
los pájaros que han muerto contra el frío,
las cárceles, los besos, la soledad, los días
que faltan para la revolución."
Invierno, Juan Gelman





"Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?"
Me sobra el corazón, Miguel Hernández





"Siempre que pude evité así la monotonía, que es otro crimen."
Crímenes ejemplares, Max Aub




"Seguirás guardando tu pasión
en pastilleros."
Rosalinda, Paulina Vinderman





"No me des tregua, no me perdones nunca."
Encargo, Julio Cortázar





"Escribo para ti
porque es como escribir para nadie,
que sigues siendo tú, y otros."
Himno a la impaciencia, Jaime Augusto Shelley









"Aunque te esperaba no te esperé. Era como si me esperara a mí. Pero yo no llegué. Ni tú tampoco."
— Fragmento de sus diarios, Alejandra Pizarnik







viernes, 15 de marzo de 2013

Solo sé que cumpliste







De nosotros se dirá que amamos la tristeza. Nadie mencionará la felicidad cuando nos recuerden.
 Seguro nos recuerden como una casa vacía persiguiendo a las arañas como el único recuerdo humano.
Ya no tengo miedo de nombrarte, pero sigo teniendo miedo de que me nombres.
En un raro impulso de cordura intento olvidarte y lloro,
 el olvido se fue y me dejó los recuerdos demasiado claros.

Eran conversaciones, eran risas, ausencias, ganas, deseo, espera, indecencia.

 Fuimos las prostitutas en la calle, los poetas, las ciudades, las ruinas que nos quedaban del pasado, la agonía que nos unía para entonces, fuimos mi sexo histérico y tus líneas tristes, fuimos todo eso
e insisto en enumerarnos.

 Siempre interpongo a la distancia entre nosotros cuando hablo de ti, porque desde que llegaste fuiste distancia y fuiste ruido sentado en silencio, mirándome.
Ya no podemos caer, tan cerca del suelo estamos
y me propones volar en sueños y me despierto cuando ya voy a saltar, ahora huyo de mí en todos los cuerpos que voy probando, no es una hazaña, es bastante trágico.
Necesito volver a sorprenderme, la muerte ya no me sirve de coartada, han descubierto que aún respiro, dicen que esto se llama estar viva.

Tu voz resuena en mis oídos tocando mis labios: te prometo anarquía, gritos, soledades, te prometo espera, olvidos, tristeza, te prometo vida y muerte. Lo llamaremos amor y nos haremos daño.

Solo sé que cumpliste como solo cumplen los que esperan algo a cambio.


Carlota Roby

jueves, 14 de marzo de 2013

El mundo ya no nos sirve de coartada.

Yo te espero







Lo que no se vio en aquellos días
fue coraje.
No se vio gente caminando por la calles
Se escucharon lágrimas y zumbidos de balas
pero no había nadie.
Fue coraje lo que no se vio en aquellos días.


Fue tu risa la que no se escuchó
la que se ahogó en el mar de gritos
de la pena
fue tu risa la que podía salvarme
aquella manana,
pero no se escuchó solo hubo silencio y miedo.

Espero entre la gente
a la gente que no llega
espero sentada
en un tiempo de postguerra
de una guerra y un tiempo
que no han pasado.
Te espero a ti que nunca pasas
con la esperanza de que tu risa resuene
en mi maleta vacía.


El andén asi es solo un andén
pero es el abismo en el que
pierdo todos los días
cuando marcan las seis
y aun no llegas.


Aunque sepa desde siempre que ya
no llegarás

yo te espero.



Carlota Roby.

Ayer era tarde para llorar, hoy no.







Qué fácil sería arrastrarte al abismo, conmigo

Cada abismo tiene un nombre propio, a mis abismos los llenan tus nombres
y los vacías tú como un salvoconducto de todas mis derrotas.
Qué fácil sería arrastrarte, dejarte aquí compartiendo mi oscuridad
escribiendo nuestros nombres sobre esta ciudad en ruinas
que cruje pidiendo perdón, que cruje para escapar de sí misma y sus pobladores: tú y yo
esta ciudad en ruinas es nuestra casa ahora, la casa en donde los gatos lloran
y las promesas de los dioses no se cumplen,
esto es lo mejor que pudo hacer la tristeza por nosotros.
Restos, sobras, desperdicios y nosotros mirando, harapientos
creyendo que no somos parte de ellos. Ayer era tarde para llorar, hoy no.

Estamos rodeados de tulipanes muertos como souvenirs baratos del olvido
estamos rodeados, cercados, atrapados, sólo hay extremos
y el ahora ocurre en otra parte
ya los espejos se han cansado de nuestras caras cansadas
como todo en esta ciudad que hemos quemado
y que hace ruiditos agónicos pidiendo perdón.
Qué fácil sería arrastrarte al abismo conmigo
después de este panorama, ¿aún quieres intentarlo?

        Saldrás muerto, pero habrás vivido.
Carlota Roby.

viernes, 8 de marzo de 2013

Efraín Huerta, La muchacha ebria. + audio







Este lánguido caer en brazos de una desconocida,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que una muchacha grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.

Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.

Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche
y era una santa noche me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.

Ah, la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.

Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.

¡Por la muchacha ebria, amigos míos!