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lunes, 30 de septiembre de 2013

En los otros ochenta, cien veranos que marcharon...Derek Walcott



En los otros ochenta, cien veranos que marcharon
como la luz de un paraíso doméstico, la idea del cielo
de un hedonista era el aparador de una cocina francesa,
manzanas y garrafas de arcilla de Chardin a los Impresionistas,
el arte era une tranche de vie, queso o pan horneado en casa-
la luz, en su opinión, era lo mejor que el tiempo ofrecía.
El ojo era la única verdad, y aquello que atraviesa
la retina se desvanece al amanecer; la profundidad de nature morte
era que la propia muerte es sólo otra superficie
como el lienzo, pues pintar no puede capturar el pensamiento.
Cien veranos que se fueron, con el acordeón que hace olas,
faldas almohadilladas, grupos en botes, golpes blancos como zinc en el agua,
muchachas cuyas mejillas ruborizadas no sobrevivieron a sus rosas.
Entonces, como tubos desecados, los soldados retorcidos
se amontonaron en el Somme y Verdun. Y los muertos
menos reales que una explosión fatal de crisantemos,
idéntico carmesí para la naturaleza muerta y la matanza
de jóvenes. Tenían razón -todo le vale
al pintor con su caballete puesto como un fusil en los hombros.

El amor despues del amor, Derek Walcott



El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón, 
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.

sábado, 28 de septiembre de 2013

No te acerques a los perros callejeros (Parte III)

Lo más complicado de los días al comienzo, eran sus noches.

La primeras noches fueron una catástrofe todos los insectos se sentaron a cantar a la ventana. AnneFleur me advirtió de la existencia de una cucaracha en el baño que llevaba tiempo sin ver y me pregunto ¿Cómo alguien puede convivir 6 meses con una cucaracha? Dormía en un catre digno hasta que Anne se fue y desde el techo me arropaba una red anti-mosquitos. Miraba al techo y pensaba, por favor que la cucaracha no aparezca, me despertaba varias veces en la noche. A las seis y treinta no lograba dormir más. Me levantaba, iba al baño con precaución, odio las sorpresas. Vacío. Me ducho con agua fría. Me tomaba un poco de tiempo mojar mi pelo, ahora lo hago sin pensarlo.
La primera noche pens'e 
He sobrevivido una noche entera
                                                    Un día menos.

A las 8:00 am todos los días debo estar en la oficina que queda justo al lado de mi piso, solo me toma dos minutos llegar. La oficina, como todos los lugares, tiene un olor penetrante a naftalina y perfume barato. Justo al frente hay una terraza, frente a esa terraza está la estación de tren.

La estación de tren es abierta y vieja, su vejez tiene un encanto particular, las paredes son de un amarillo envejecido y los pisos de piedra pulidos por donde llegan toda clase de personas. Muchos van descalzos, algunas mujeres van con el sari hindú, otras optan por una vestimenta más occidental. Algunos de los hombres llevan telas anudadas  a la cintura, otros llevan pantalones y camisas. La estación de tren recibe y despacha alrededor de diez trenes al día, quizá más. Casi todos van a Colombo, otros van a Gol: son direcciones opuestas.

En la estación de tren de Induruwa no solo hay personas, también hay perros callejeros. Es el escenario habitual de este país y muchos otros que van con pasos cortos y lentos hacia la modernización y el desarrollo. Siempre lo he dicho: el desarrollo habrá llegado cuando no exista un solo perro en la calle y aquellos sin hogar obtengan asistencia de algún tipo. Lo contrario es un signo evidente de subdesarrollo.

Ya Anne me había comentado de dos perros: Prado y Tuk Tuk. Prado es un perro precioso y grande, sumamente dulce, de color blanco y manchas marrones, tiene las expresiones de un Beagle. Tuk Tuk, se llama así porque solo tiene tres patas. Los Tuk Tuk son los taxis asiáticos de tres ruedas. Cuando Tuk Tuk era más pequeña fue arrollada por un autobús junto a su mama. Su mama murió, Tuk Tuk sobrevivió pero su pata frontal izquierda se fracturó. Nadie la llevó a un veterinario y su pata se atrofió y no puede utilizarla más. La gente aquí está demasiado ocupada intentando sobrevivir como para voltear y bajar la mirada y ayudar a otros a sobrevivir también. Es evidente que falta mucho camino para hablar de modernización y desarrollo en este país.  

Desde la terraza frente a la oficina podía ver a Prado corriendo por los pasillos de la estación, parecía contento y en buena forma, siempre con la lengua afuera y jadeando. También podía ver como la mayoría de las personas se alejaban de él, cómo algunos les pegaban y los espantaban.

No te acerques a los perros callejeros, no te acerques a los perros callejeros, me repetía a mí misma mientras corría molesta a la estación, me tomó solo tres minutos llegar para plantarme frente a un hombre que acababa de pegarle a Prado. El calor era terrible y con cada paso caía una nueva gota de sudor, el sol y la humedad son inclementes aquí. 

El hombre no entendió nada de lo que yo le decía en inglés pero estoy segura que por mis gestos entendió muy bien que si volvía a acercársele a prado me iba a encargar yo de pegarle a él, mientras me miraba con una risita apenada que yo no comprendí. Me acerqué a Prado para asegurarme de que estuviera bien –No te acerques a los perros callejeros, no te acerques a los perros callejeros- Él parecía contento así que me fui tan rápido como pude, para evitar colgarme en su mirada, bajé hacia los rieles, crucé, caminé unos dos minutos y llegué de nuevo a la fundación.

Prado en la estación de tren justo ese día


AnneFleur y Dinesh, habían visto toda la escena y me recomendaron no perder el tiempo, porque la gente aquí es así y en general Prado y Tuk Tuk eran felices en la estación.

En Sri Lanka los índices de rabia no están demasiado controlados, el gobierno ha lanzado distintas campañas en los últimos años para vacunar a los perros en situación de calle y ha establecido puntos gratuitos para colocar las vacunas y atender a aquellos que han sido mordidos. En un año mueren entre 50-100 personas a consecuencia de la rabia.

Yo seguía repitiendo el mantra en mi cabeza: no te acerques a los perros callejeros, no te acerques a los perros callejeros. Pero para mí el problema no era la rabia, sino algo peor: el amor.

Durante gran parte de mi vida “la enfermedad del amor” no ha sido problemática con los humanos, pero con los animales es otra historia. Es un amor tan intenso que toda mi libertad se acomoda a las preferencias de mis perros y gatos. He crecido rodeada de animales y mis grandes amores han sido mis perros. Sé cuánto duele amarles y lo menos que quería era encariñarme demasiado con algún perro del que a la larga tendría que despedirme al volver a Ámsterdam. Para la rabia hay vacunas pero contra este tipo de amor no.

Ese mismo día conocí a Tuk Tuk, cuando fui a la estación no estaba allí. Es blanca con manchas negras en su costado izquierdo y en sus patas. Casi toda su cabeza es negra salvo una línea que comienza en su nariz y se extiende ensanchándose hasta su cuello y cuerpo. Tuk Tuk estaba en celo y por ello estaba escondida, al parecer todos los perros de esta aldea decidieron reunirse a esperar que saliera. Prado era un miembro de la comitiva acosadora y no paraba de intentar montarse encima de ella, Tuk Tuk solo tiene tres patas y con el peso de otro perro se desplomaba y no podía caminar. Dinesh, AnneFleur y yo logramos asirla y esa misma tarde Anne y yo la llevamos al veterinario del pueblo para que la esterilizaran.

Esa noche, cuando Tuk Tuk dormía adentro en la habitación contigua, al verla tan frágil recuerdo haber escrito: “Acabo de conocer a Tuk Tuk al comienzo estoy bastante distante, pero la verdad es que solo tengo miedo de quererla demasiada. He visto sus ojos y sé que pueden hablarme como no lo harían ni mil hombres, ni mil mujeres con mil palabras.”

Tuk Tuk dos días después de haber sido operada

Los veterinarios se encuentran en Alluthgama, a veinte minutos de la fundación, son una pareja originarios de Colombo. Ron e Yvonne dos holandeses que viven aquí desde el año 2006 nos los han recomendado. Al llegar a la casa hay un pequeño portón oxidado donde cuelga un cartel que reza “house for rent”. Un jardín que tiene más tierra que grama nos recibe, a la izquierda hay un árbol, pequeño pero precioso cuyas ramas hacen las veces de techo de una pequeña área del jardín, debajo del árbol hay ropa colgando.

 Hay tres escalones y un zaguán, en ese zaguán operan los veterinarios, al aire libre, tienen una camilla sobre la cual ponen periódicos y en ellos reposaba una gata mientras le suturaban la herida, los dueños de la gata estaban allí, observándolo todo, eran un señor y una señora ya avanzados en edad, ambos con faldas anudadas a la cintura.

El dueno de la gatita, los dos vets y el zaguán


La mujer que operaba, y quien parecía llevar la batuta, nos pidió que esperáramos quince minutos. Su inglés es bueno, a pesar del fuerte acento. Nos contó que lo aprendió en la universidad y se sorprende al saber que Anne a sus 26 y yo a mis 23 estamos aquí trabajando como voluntarias. Nos dice que eso jamás ocurriría aquí en Sri Lanka y que eso es una pena. Tiene una mentalidad muy abierta que no pega con esta zona rural y transmite seguridad, me ha atrapado y a pesar de la falta de instalaciones y equipos supe en seguida que podíamos confiarle a Tuk Tuk.

Tomó un tiempo para que Tuk Tuk se durmiera con la anestesia, luego de una espera de veinte minutos lo ha logrado. La operación duró otros veinte, todo fue bastante rápido. Le aplicaron un spray azul luego de cerrar su herida, mientras las moscas y mosquitos revoloteaban a su alrededor. No pude evitar enamorarme de las pecas de cachorra en su abdomen. Nos dieron antibióticos, en una semana Tuk Tuk debía volver para retirar los puntos.

Cuando llegamos a casa, Tuk Tuk aun dormía, el efecto de la anestesia fue pasando poco a poco. Durmió en la habitación contigua a la nuestra. Mientras la acostamos en sus sábanas, abrió un poco los ojos y no bastaría con describir su mirada para que lo entendieran.

Tuk Tuk se mantuvo con antibióticos durante una semana, todas las mañanas y las noches yo le abría su hocico y le introducía dos pastillas. Ella se comportaba tan bien que me sorprendía y siempre con su mirada adorable.

Luego de dos días Tuk Tuk ya no dormía en la habitación contigua, yo decidí que debía dormir con Anne y conmigo en el pequeño piso que compartíamos. El día jueves la llevamos al veterinario, le retiraron las suturas y Tuk Tuk estaba lista para volver a la estación.

Hay una anécdota muy graciosa. Tuk Tuk es muy educada y cada vez que necesitaba hacer pis, lloraba un poco para que nos despertáramos. Un día no logro despertarnos y no tuvo otro remedio que hacer pis adentro. El olor era bastante fuerte, supongo que por los antibióticos, y yo me desperté y descubrí a Tuk cubriendo su pis con unas ropas viejas que Anne había dejado en el piso, me pareció adorable ella sabia que no debió hacerlo y con su hocico iba recogiendo las ropas y luego las llevaba hacia donde había hecho su travesura,  no solo es adorable sino también muy lista. 

El mantra de no te acerques a los perros callejeros, ya no sonaba en mi mente, mi fijación estaba concentrada en Tuk Tuk, luego de diez días de atención y comodidad ¿cómo podíamos regresarla a la estación y poder convivir por el resto de nuestras vidas con esa decisión? Anne me repetía que debíamos ser racionales, pero claro ella regresaba a Holanda al día siguiente, yo tendría que ver a Tuk Tuk por varios meses en la estación de tren.

No había nada que hacer, Tuk Tuk estaba recuperada, debía regresar “A donde pertenecía” la única buena noticia es que vería a Prado que ya debía echarla en falta. Anne y yo fuimos el viernes en la mañana a llevarla, yo me sentía fatal, había intentado mantener una distancia prudencial pero era imposible no apegarme, y ella caminaba a nuestro lado contenta, con su lengua afuera y ojos vivos, había recuperado varios kilos, estaba limpia y radiante. Yo no pude evitar las lágrimas tal vez ella estaría pensando que solo íbamos a otro paseo en el Tuk Tuk (a Tuk Tuk le encantan los paseos en Tuk Tuk) en lugar del paseo íbamos a dejarla en la estación. Sin embargo al llegar a los rieles ella vio a Prado y su emoción fue indescriptible, los dos corrían, jugaban, estaban felices reencontrándose. Me quedé más tranquila y volví a la fundación.

Subí al piso a ayudar a Anne a empacarlo todo para su viaje de vuelta y de repente Aku la administradora nos llama y nos dice que Tuk Tuk estaba en la entrada. La nena había regresado a su hogar.

Ese día Anne regresó a Holanda y Tuk Tuk durmió en el piso conmigo a partir de allí la estación no volvería a ser su hogar al menos hasta diciembre, eso fue lo que empecé a repetirme para ese entonces: Será solo hasta diciembre.


Tuk Tuk en el Tuk Tuk con Anne

Tuk Tuk esperando su turno en el vet

Tuk Tuk esperando, aquí  estaba super delgada 



La nena ya recuperada
 
A la derecha arriba pueden ver a Tuk con su spray azul <3 Anne también esta en el collage


Placebo


jueves, 26 de septiembre de 2013

No te acerques a los perros callejeros (Parte II)




Al salir del aeropuerto de Colombo hay una fila enorme de personas con carteles, paso persona por persona apretando los ojos, el Jetlag y las horas sin dormir no me dejan ver bien, me pongo los lentes, no veo a nadie. Seguro no vino o vino y se fue.

Al cabo de un rato escucho un gritito, es AnneFleur, es más pequeña de lo que pensaba, debe medir un metro sesenta centímetros, no es bella pero tiene algo atractivo, creo que es su seguridad al andar, su soltura y la forma en que me dirigía al caminar por el aeropuerto buscando al “chofer”.

Mi cuerpo no aguanta tanta humedad, gruesas gotas de sudor bajan por mi espalda y mis pechos, es un asco. Esperaba con ansias al chofer, el aire acondicionado siempre es bienvenido en climas tan extremos. Una van toca la bocina, (corrijo) una van destartalada toca la bocina, es la nuestra. Es redundante decir que no tenía aire acondicionado y que dos ventanas no abrían por estar atascadas y ni hablar de la puerta cuya cerradura era una marejada de cables. Pero estaba en Colombo por fin, luego de dos meses de idas y venidas, había llegado el tiempo de sonreír.

El tráfico es un caos todos te miran, saludan y te gritan mientras das saltitos en la van destartalada y te agarras de donde puedas agarrarte para salvar tu compostura. El camino entre Colombo e Induruwa es largo, puedes irte bordeando la costa o puedes escoger la autopista. Creo que el chico que manejaba escogió la autopista, lo deduje en ese entonces porque no vi costa alguna sino al final del camino. Una marea de tuk tuks y un ruido sordo de bocinas gritaban presente a cada rato. No sabía cuán importante sería el nombre Tuk Tuk en este viaje.



Entre tanto conversaba con Anne.

Anne es holandesa tiene cierta descendencia indonesia por eso es morena pero su nariz es totalmente holandesa. Si, su nariz y yo tuvimos un affair. Me cuenta muchas cosas tiene un novio australiano, antes tuvo un novio ecuatoriano pero terminaron porque Pablo, el ecuatoriano comenzó a sufrir de ataques de celos, ella decía que eso no lo entendió nunca, fue sorpresivo, pues ella decidió darle una oportunidad porque pensó que al haber vivido en Europa él estaría “occidentalizado”, le pregunté si creía que Ecuador estaba en Oriente, pero no lo pregunté en voz alta, como todos los que no me interesan me limité a escuchar.  
Luego me contó de su madre, murió hace dos años de un tumor cerebral, fue una muerte limpia y planificada, su mamá eligió la eutanasia, hubo tiempo de despedirse, hubo tiempo de llorar, hubo tiempo de celebrar. Su novio australiano, Nick, vive en Uganda así que ella pasó tres meses allá, luego vino a Sri Lanka y la próxima semana regresaría a La Haya.

Seguimos dando saltos en la van, el paisaje no cambia demasiado, gente sonriendo, un tuk tuk rojo que pasa, uno violeta, uno azul, palmas, cocos, puestos de venta ambulantes, pies descalzos, perros en la calle que prefiero no ver, -no te acerques a los perros callejeros- de repente un río, de repente una playa y más gente. Es fascinante sentirme tan diferente, tan extranjera, sentir disgusto y admiración por todo esto.

Llegamos a un camino estrecho, que se va haciendo más pequeño a medida que Anne da las directrices: a la derecha: monte ahora a la izquierda: monte sigue recto: monte, a la izquierda de nuevo: monte, una casa y al frente una estación de tren y qué importante sería esa estación de tren.



 Llegamos, me recibe un perro que se llama Monto y me encanta y le hago cariños, es el perro de Subatra la nueva cuidadora. El calor y la humedad son desproporcionados y esperaba la comodidad holandesa del nombre del instituto. Pero me encuentro en una casa gigantesca bastante distinto a lo idealizado. No tiene nada de malo, trato de convencerme, es cierto buscaba un cambio y no había algo más extremo, salvo irme a Somalia con la ONU si hubiese enviado alguna vez la aplicación. Me resigno a la inexistencia del aire acondicionado en los lugares comunes y saludo a Subatra, de ahora en adelante, Aunty. A las personas mayores las llaman Aunty si es mujer y Uncle si es hombre. Ella se encarga de mantener el lugar y de cocinar los almuerzos.

Aunty es una dulzura que suda con una tranquilidad que solo te dan los años y te sonríe con el respeto que le debieron dar los locales a los colonizadores la primera vez que llegaron a la isla, eso me incomoda, le aprieto el hombro con cariño y sigo adelante. Es un lugar abierto lleno de muebles envejecidos por el tiempo y el calor, pero que tienen un aura… respetable. Algunos objetos como algunos hombres envejecen con honor, estos muebles son un ejemplo.

A la izquierda cerca de la entrada hay una oficina en donde está la administradora, Akushla acaba de casarse y ya está embarazada y según dice, feliz. Lleva puesto un sari y la tela es preciosa, ella al igual que todos los demás sonríe y asiente compulsivamente.

Al frente de la entrada hay un zaguán y en una de sus paredes hay un cuadro grande que estaciona el momento en el que el Tsunami golpeó a Induruwa, en el mismo segundo que la ola se abalanzó con todo su poder sobre este pueblo -que no aparece en el mapa a menos que le des click a zoom- un tren se deslizaba por los rieles. Nadie sobrevivió. En otra pared una foto de Lideke, la chica holandesa que murió en Tailandia por el mismo Tsunami que se llevó un tren entero, estaba en su luna de miel. Su esposo sobrevivió y fundó con ayuda de una compañía la fundación y el instituto que llevan su nombre. Así que el zaguán es el rincón de las tragedias que terminan convirtiéndose en algo mejor: en pinturas o en fundaciones e institutos europeos que ayudan a los locales a salir adelante.

Si somos menos poéticos, quizá los holandeses solo intenten expiar sus culpas luego de siglos de robos y ocupación, lo hacen en su nombre y en nombre de otros países europeos.

Me ayudan a subir mi maleta de treinta kilos y al entrar al pequeño piso de 50 metros cuadrados solo quiero meterme en la maleta y quedarme allí hasta que llegue diciembre. No vale la pena describirlo demasiado, digamos que en ese momento era feo sin matices y sucio y que lo peor de todo era el baño y los animales que allí habitaban. Tenía planes pero la verdad es que incluso limpiarlo me daba asco. Al menos tengo aire acondicionado.



Bajo y me llaman porque el almuerzo está servido y no sé si llorar o excusarme para no comer. Las moscas rodean la mesa en donde está servida la comida tapada con unas servilletas, eso no me engaña sé que las moscas se han posado sobre la comida. Desde ese momento decidí que no podría comer aquí y que necesitaría excusas para no comer de lunes a viernes el almuerzo que sirve aunty.

Me siento a la mesa con la sonrisa del presidente de Sri Lanka, ridícula y fingida, aunty me mira con atención mientras se seca el sudor y destapa la comida, Dinesh el director, come con nosotras también, Anne y yo. En Sri Lanka comen con las manos así que me sirvo lo menos posible de arroz para poder jugar un poco con él y que se esparza en el plato y parezca que realmente comí. Anne y Dinesh se sirven una cantidad infinita de arroz y no se molestan demasiado en espantar a las moscas, yo sufro pero sigo observando. 

Bañan al arroz en una mezcla color marrón  y de aspecto extraño con pequeños pedazos que parecen granos, no lo sé aun. En otro plato hay curry y también pollo, todo lo mezclan y hacen bolitas en los dedos, las ponen en la punta de los dedos de la mano derecha y con la lengua la empujan adentro de la boca haciendo un ruidito raro que me hace tragar grueso. Dinesh me mira con atención como esperando mi turno y no tengo opción sino llevarme un poco de arroz a la boca y fingir que está bien y delicioso, pido una servilleta y lo escupo sin que nadie se dé cuenta. Juego con el arroz un poco para separar los granos en el plato, tomo una buena porción en mis dedos y con cuidado la pongo en otra servilleta.


 El cansancio del avión no me da hambre, les he dicho mientras le devuelvo el plato a Aunty con su sonrisa de abuela, me siento un poco mal pero no me arrepiento. Ese día me he ido a la cama sin comer, no me ha molestado, aunque tuviera un festín no podría probarlo. 

No te acerques a los perros callejeros (Parte I)



“No te acerques a los perros callejeros, no te acerques a los perros callejeros.” Lo repetía mil veces en mi mente mientras descendía del avión al aeropuerto internacional Bandaranaike en Colombo.

La escalada natural del drama de mi vida, debía toparse con la absurda y al mismo tiempo sabia decisión de mudarme a Sri Lanka por varios meses. Una vez más sobrevalorando mi carácter.

Este nuevo cambio  se presentó como la ocasión perfecta de probarme a mí misma. Si te falta carácter, constrúyelo y eso hago en un piso de 50 metros cuadrados y un aire acondicionado que no acondiciona la humedad acalorada de la tarde de Induruwa.

Sri Lanka me recibió así, con un fogueo que recordaba a mi infierno y una mezcla de sudores y olores avinagrados.

“No te acerques a los perros callejeros, no te acerques a los perros callejeros”

El modesto aeropuerto de Colombo es una línea recta de aire caliente, olor asiático y pisos que en algún momento fueron blancos y que reciben los tropiezos de turistas excitados por el tremendo auge de la isla-país y su reciente nombramiento como destino turístico número uno de Lonely Planet. Los años de la dura guerra civil que azotó al país por más de treinta años parecen haber quedado en el olvido. El actual presidente- y presunto responsable de miles de muertes- te mira desde el marco de una foto con una sonrisa ridícula que se reparte por cada rincón del aeropuerto.

En mi cartera mi pasaporte estampado con la visa, según la cual soy bienvenida a este país y su humedad por un mes y debo aplicar inmediatamente por un permiso de residencia para poder seguir aquí. El vapor del clima solo empeoró al entrar al baño, la cantidad de olores concentrados que pueden existir no se descubrieron sino allí: en el servicio público de pisos mojados, sin aire acondicionado, de cerámicas azules y mangueritas a la derecha del sanitario para ¿lavarte? Mi inconsciente se ríe, pero lo atajo cambiando de pensamientos, me quedo mirando la manguera oxidada mientras mi orine llena los canales de las cañerías y no sé si es peor pensar en cañerías o seguir viendo la sucia manguera mientras escucho a la mujer de al lado usar la suya con diligencia.

Puedo sentir las gotas de sudor rodando por mi espalda y me doy asco, sudar es bueno pero no en un aeropuerto luego de 12 horas de viaje y con jetlag. Al fin he llegado al escritorio de inmigración, la línea es kilométrica, me quedo detrás de una pareja de españoles que me hacen sentir más o menos a gusto, me causa risa la banderita de España que el chico le ha amarrado a su equipaje de mano, el nacionalismo y la crisis… sigo riendo.

En seguida llega un trabajador del aeropuerto agitando sus brazos y silbando, su boca y lengua producen sonidos inentendibles pero por sus ademanes comprendo que debemos caminar al otro extremo que tiene menos gente, sigue agitando sus brazos y el olor de su sudor es irrespirable.

Me acerco al escritorio con un chico que quiso parecer serio pero no pudo aguantar la risa, supongo que me veo fuera de lugar, como en todos lados. Observa la foto de mi pasaporte, me mira, observa la foto de nuevo, me pide la tarjeta de inmigración, le señalo la página del pasaporte que tiene estampada la visa que durará un mes y me sonríe asintiendo con la cabeza. Me hace las preguntas de rigor: ¿de dónde vienes? ¿Te gusta Sri Lanka? ¿Te quedarás en Colombo?, etc. Yo solo quiero salir estoy mareada de tantos olores y de no dormir.


Bienvenida.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Alejandra IV

¿Y quién dijo que se alimenta de música y no puede llorar?

-Alejandra Pizarnik


Alejandra III


Tumba de Alejandra en La Tablada



Alejandra II



Edificio de Montevideo 980, en una calle de Buenos Aires, departamento C, 7mo piso, muere Alejandra Pizarnik y a su lado una nota escrita en un pizarr’on: “no quiero ir nada más que hasta el fondo”. 



Alejandra




Sobre el pizarrón de su cuarto de trabajo escribió, el día  que murió: No quiero ir/nada más/ que hasta el fondo.

Hasta el momento de su suicidio, Alejandra había nombrado a la muerte y su vacío de una y mil formas. Mirándose siempre como una niña fascinada y perturbada: “La noche soy yo  hemos perdido/así hablo yo, cobardes/ la noche ha caído y ya se ha pensado en todo.”

Hoy se celebran 41 años de la muerte de Alejandra Pizarnik, que en ella era como celebrar la vida.

Alejandra tú lo supiste antes que yo: morir no es para tanto.



D I O S A

“Había un payaso adolescente y yo le dije que en mis poemas la muerte era mi amante y amante era la muerte y él dijo: tus poemas dicen la justa verdad.”
-Fragmento de “el sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos


“Mi sueño es un sueno sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es sonar.”
-Fragmento de Extracción de la piedra de la locura


“Yo no miro nunca el interior de los cantos. Siempre, en el fondo, hay una reina muerta.”
-Poesía completa


“No importa si cuando llame el amor
 Yo estoy muerta.
Vendré.
Siempre vendré
Si alguna vez

Llama el amor.”

martes, 24 de septiembre de 2013

Correspondencia Ingeborg Bachmann-Paul Celan

Actuar de otra manera hubiera significado negarte...
¡Quèdate tranquila y no fumes demasiado!


Sobre el hambre:




 Limpieza vacío



Sobre las rosas:

Una bota y su suela
una rosa marchita
y aplastada
manchada de masa encefálica.
A 8,000 kilómetros
una rosa roja en un jarrón
familia y televisión. 



Sobre los tropiezos:


Salta tres veces y cae.
Toda una declaración rota
de intenciones





Sobre el cadáver de una rana aplastado en el patio:

La muerte no espera para descomponernos.



sábado, 21 de septiembre de 2013

Vicio, mi poema de esta semana en Nalgas y Libros





Hay rostros y ciudades que uno no volverá a ver
-CR.

Vicio

Quédate con la voluntad
y ahoga las ganas hasta matarlas
yo me quedo con mi imagen
del espejo de arriba.
Quédate con mis buenos años
y los malos
yo me quedo con el futuro
que ya no me cuenta
los 24 años
que voy a cumplir.
Quédate con lo que pudo ser
a mí me queda lo que es,
que no es mucho
quédate con la disciplina
déjame la libertad
y no la violes
con tus manos sucias.
Redúceme, está bien
a un intento de subliteratura
déjame dosis que no curen
nunca logré despertar
sin que pareciera un fracaso más,
no te preocupes.
Muéstrate humano y pleno
para cuando lleguen las viejas preguntas
no te disfraces
los errores no pueden simularse
y yo siempre he propendido a los accidentes.

Quédate con todo, vicio
costó mucho inventarme, cavarme y
mutilarme
yo me quedo con la gloria de las guerras perdidas
porque así lo escojo
y en caso de urgencias

que en lugar de gritar
he de sobrevivir(te).

Ya no vuelvas vicio
pero si lo haces,
sigo aquí
corrompida y sucia
con las piernas magulladas y abiertas
no encontrarás nada nuevo
salvo una mujer que sirva
para ahuyentar el polvo
de tu colección de retratos rotos.
Lo sabes bien
no tengo mapas
y siempre he sido mala
dibujando fronteras
                              por eso vuelves.





Para visitar NalgasyLibros click aqui http://nalgasylibros.com/

Retorno, un poema de Rafael Gonzalez

Un poema de Rafael Gonzalez con un cierre perfecto. Para visitar su blog click aqui http://cubaylanoxe.blogspot.com/2013/09/retorno-viernesdepoesia.html

Gracias Rafa por darnos poesía un viernes por la noche. 





Siento una angustia extraña
un sentimiento antiguo que me recuerda una lluvia de hace cien años
cuando bebía un vino torvo y amargo
y esperaba una respuesta que sospecho no llegó,
una pieza perdida en el rompecabezas estelar,
esperaba una respuesta en el agua que embriagaba mis huesos viejos.
Tanta furia echa aguacero
tanto rayo que se hace relámpago
que se hace trueno
que retumba la conciencia
que siempre algo esconde,
tanto viento removiendo árboles, temores, tristezas.
Abro mi boca en el medio de la tormenta
y trago un montón de secretos
que debían haber ido a parar a la tierra.
Soy un intruso
un vouyeur de los diálogos místicos y ajenos
un ladrón del tiempo
que espera que al aguacero languidezca y con él los recuerdos.
Ya amainará,
ya llegará ese tono claro como si alguien tomara el control remoto de la naturaleza
y bajara el brillo del paisaje y aclarara de paso nuestras ideas.
Ya vendrá la blanca calma de la desmemoria.

Sobre Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre


Se conocieron en París en 1929. Ella tenía 21 años y él 24.




El filosofo espanol Manuel Cruz explica “este par mitificó su relación como paradigma de libertad y modelo de ruptura con las formas de vida burguesas tradicionales. Se trataron de usted durante más de 50 años, nunca vivieron juntos, se negaron a contraer matrimonio y tener hijos, y es conocida la liberalidad con la que ambos aceptaban que el otro miembro de la pareja mantuviera relaciones con terceras personas.” (Leer Más: http://www.animalpolitico.com/blogueros-lovaholicos-anonimos/2011/10/08/la-poligamia-el-amor-entre-sartre-y-simone-de-beauvoir/#ixzz2fVvhW086)







Simone mantenía relaciones con hombres y mujeres. Sartre sólo con mujeres, y los dos, por ser profesores de instituto, se involucraban con jóvenes. La libertad antes que el amor. El amor entre ellos era el amor necesario, el amor con los demás era el amor contingente.





Aunque esta pareja fue el símbolo del “amor libre” y la liberación sexual en los años sesenta y setenta, Simone de Beauvoir sí se sintió traicionada por Sartre, y más cuando éste “adoptó” a Arlette y la convirtió en la heredera universal de sus derechos literarios.

Aquí hago un paréntesis para decir que estoy segura que la traición que sintió Simone fue una traición a su conexión intelectual y no a su quebrantable relación física. 




 Simone de Beauvoir escribió sobre Sartre:

“Éramos de la misma especie, y nuestra unión duraría tanto como nosotros. Lo que nos ligaba nos desligaba; y por ese desligamiento nos reencontrábamos ligados en lo más profundo de nosotros.

Ha habido en mi vida un triunfo seguro: mi relación con Sartre. En más de treinta años, solo una noche nos hemos dormido desnudos. Este largo gemelazo no ha atenuado el interés que prestamos a nuestras conversaciones… la desgracia es la única cosa nueva e importante que puede sucederme. O veré a Sartre muerto, o moriré antes que él. Es atroz no estar cerca de alguien para consolarlo de la pena que le causamos abandonándolo; es atroz que alguien nos abandone y calle.”

Sartre murió en 1980, Simone de Beauvoir en 1986. Ambos se encuentran enterrados juntos en el cementerio de Montparnasse.