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lunes, 9 de septiembre de 2013

Federico Garcia Lorca, Fragmento

 

"Cuando Dostoievski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, se encontraba prisionero en Siberia, aislado del mundo, metido entre cuatro paredes y rodeado de desoladas extensiones de nieve infinita, en una carta a su familia pedía que le socorriesen: “¡Envíenme libros, libros, muchos libros, para que mi alma no muera!”
Tenía frío y no pedía fuego; sed y no pedía agua; pedía libros, o sea horizontes, peldaños para subir al ápice del espíritu y del corazón."


"Critico fuertemente a los que sólo hablan de reivindicaciones económicas, sin mencionar nunca las culturales, que los pueblos están pidiendo a gritos."

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