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viernes, 31 de enero de 2014

Artaud





Somos 50 poemas,
el resto no somos nosotros sino la nada 
que nos reviste,
se ríe de nosotros primero,
vive de nosotros después.
Ahora bien, esta nada no es nada,
no es algo,
es algunos.
Digo algunos hombres.

-Artaud
Graffiti en Chernobyl 



Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.

-Alejandra Pizarnik




Recuerdo con todas mis vidas

por qué olvido.


-Alejandra Pizarnik


Fragmento Reinaldo Arenas


Reinaldo Arenas


Siempre he considerado un acto miserable mendingar la vida como un favor.

-Reinaldo Arenas, Antes que Anochezca


miércoles, 29 de enero de 2014


Gracias @Fboccanera por esta gran imagen



Ellas ya sabían volar


Sanatorio mental Rusia

Ale y yo gracias @Misanthrrrope


Fragmento Alejandra



“Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.”

-Alejandra Pizarnik



La Noche, poema de Alejandra Pizarnik

Si, seré la obsesa de Alejandra por los siglos de los siglos.



Flickr.com



La Noche


Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.

Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.

Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.

Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.

Alguna vez volveremos a ser. 



Mi poema de esta semana en Nalgas y Libros, Dije que fui y una vez más, mentí.





“En todas las casas
habitará una poeta
-loca además-“
-
Martha Kornblith

Dije que fui y una vez más, mentí.



Soy de las que se acuchilla
pensando en cómo curar la herida
solo por placer
y me adorno la cara con sonrisas
cuando lloro
soy de las que se piensa libre
y luego no sabe qué hacer con tanta libertad
y está bien comentar que no encuentro
nada enigmático en los ídolos
ni en sus estatuas
que cuando me presentan a un dios
me río
que el único rito conocido
es el de verificar los condones
después del sexo
que el amor me da náuseas
y la vida me cansa.
Que hay una ingratitud diabólica en los bípedos
que he heredado Repúblicas
y las he abandonado
que deserté del mundo
con gracia
como una alumna virgen
de un colegio católico
decide volverse puta.
Que he visto ciudades arder más de tres veces
y me he maravillado
que me torturo a mí misma
y estoy dispuesta a torturar a otros.
Que utilizo la carne como medio
y recibo la sangre de rodillas
con la boca abierta y los ojos cerrados
con la náusea entre mis manos
que es lo mismo decir: el amor. 



CR.




Cuando comencé a escuchar voces
Dejé de dormir
Y terminé hablándoles.




CR


Hay cosas que duelen más. Por ejemplo París. París siempre duele. 


CR

martes, 28 de enero de 2014

Revista Trasnochadas número 0


La semana pasada se hizo la presentación de la revista Trasnochadas en el Cabaret Palace en Barcelona, lamentablemente no pude asistir por encontrarme fuera de Europa, pero aquí les comparto varias fotografías de la presentación y el link para que descarguen la revista. 
Disfrútenla tanto como yo! gracias a Sergio Escribano (@ntranscendental) por la iniciativa.

FELICIDADES CHICOS!


Pueden descargar la revista aquí http://issuu.com/archivogroenlandes/docs/trasnochadas_numero_0_trasnochadas

Algunas fotos de la presentación, tomadas de la página de Facebook de Carmen Lafuente







Cabaret Palace

Alvaro Valsameda Berga y Max Egb

Sergio Escribano, Jesús Malia, Bolo García II 










Sergio Escribano

Sergio Escribano

Juan Guillermo Vergara Monsalve







Bolo García II Y Sergio Escribano




Helga Martinez Pallares


Manuela Lebrusan Campone

Rafael Carvajal




lunes, 27 de enero de 2014

Fragmento carta de Julio Cortázar a Pizarnik

Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik


“El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial.”


-Julio Cortázar a Pizarnik 1971


Fragmento Alejandra Pizarnik



“Mis contenidos imaginarios son tan fragmentarios, tan divorciados de lo real, que temo, en suma, dar a luz nada más que monstruos”

-Alejandra Pizarnik

Vivo, un poema de Wislawa Szymborska (Del poemario Amor Feliz y otros Poemas)



Wislawa Szymborska



Ya solo lo abrazamos.
Abrazamos al vivo.
Siendo capaces de alcanzarlo
ya solamente de un salto del corazón.

Para desesperación de la araña, de la hembra,
pariente materno nuestro,
no será devorado.
Permitimos que su cabeza,
indultada hace siglos,
repose en nuestro hombro.

Mil y un motivos, enrevesados todos,
hacen que tengamos por costumbre
oír cómo respira.

Mil y un motivos, enrevesados todos,
hacen que tengamos por costumbre
oír cómo respira.

Abucheado y arrojado del acto sacramental.
Desarmado del pecado.
Desheredado de la angustia de la mujer.

A veces solo las uñas
brillan, hieren, se apagan.
¿Saben,
acaso pueden llegar a sospechar
de qué fortuna son el último talento?

Él ya ha olvidado
huir de nosotros.
No sabe qué es tener a sus espaldas
el omnipresente miedo.

Parece
como si apenas hubiera acabado de nacer.
Completamente hecho de nosotros.
Completamente nuestro.

Con la suplicante sombra de las pestañas
en la mejilla.
Con un conmovedor goteo de sudor
en las espaldas.

Así es para nosotros ahora
y así duerme.
Confiado.
En los brazos de una muerte que ha expirado.



Un poema de Wislawa Szymborska, Balada (Del Amor feliz y otros poemas)


La vieja mecedora


Esta es la balada de una muerta
que de repente se alzó de la silla.

Compuesta con buena voluntad,
escrita en el papel.

Con las ventanas descubiertas
todo ocurrió a la luz de una lámpara.

Todo el que quiso pudo verlo.

Cuando se cerró la puerta
y el asesino huyó por la escalera,
ella se levantó como los vivos
que el repentino silencio despierta.

Se levantó, mueve la cabeza,
y con unos ojos duros como un anillo
mira por los rincones.

No se eleva en el aire,
anda por el simple suelo
por las crujientes tablas.

Todas las huellas del asesino
las quema en un fuego. Hasta los restos
de la fotografía, hasta los residuos
de los cordones en el fondo del cajón.

No está asfixiada.
No está tiroteada.
Ha sufrido una muerte invisible.

Puede dar signos de vida,
llorar por distintos y pequeños motivos,
gritar incluso de pánico
al ver un ratón.
                         Tantas
son las debilidades y ridiculeces
fáciles de imitar.

Se ha levantado, como se levanta uno.

Anda, como se anda.

Incluso canta peinándose el cabello
que crece. 



Un poema de Wislawa Szymborska, Agradecimiento

Wislawa Szymbroska



Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

“No les debo nada”
diría el amor
sobre este tema abierto. 



Cuando quise acordarme, ya yo era otra





Por ti me he colgado de puentes 
sin saltar.
Y debes entenderlo
lo difícil es no saltar.
Me convertí en un cadáver
abandonado en una vidriera de putas
y comencé a soñar el mismo color
de las luces de neón.
Tú dejaste de ser tú
y te convertiste en tus vicios y tormentos
hablábamos de todo, menos de la verdad.
Hay llagas que sangran
y sin embargo tus dedos siguen hurgando.
Yo sigo inventándote muertes
porque no puedo tocar tu vida
y en lugar de abrazos
sigo dándote abismos.


CR 

Niña en Jardín, un poema de Alejandra Pizarnik

Un poema de Alejandra escrito entre 1971, muy cerca de su muerte. Es sin duda de los poemas que más me emocionan. 


Web


Un claro en un jardín oscuro o un pequeño espacio de luz entre hojas negras. Allí estoy yo dueña de mis cuatro años, señora de los pájaros rojos. Al más hermoso le digo:

-Te voy a regalar a no sé quién

- ¿Cómo sabes que le gustaré? – Dice

- Voy a regalarte – digo

- Nunca tendrás a quién regalar un pájaro.



Diario de Alejandra Pizarnik, 5 de Julio de 1955




Heredé de mis antepasados las ansias de huir. Dicen que mi sangre es europea. Yo siento que cada glóbulo procede de un punto distinto. De cada nación, de cada provincia, de cada isla, golfo, accidente, archipiélago, oasis. De cada trozo de tierra o del mar han usurpado algo y así me formaron, condenándome a la eterna búsqueda de un lugar de origen. Con las manos tendidas y el pájaro herido balbuceante y sangriento. Con los labios expresamente dibujados para exhalar quejas. Con la frente estrujada por todas las dudas. Con el rostro anhelante y el pelo rodante. Con mi acoplado sin freno. Con la malicia instintiva de la prohibición. Con el hálito negro a fuerza de tanto llanto. Heredé el paso vacilante con el objeto de no estatizarme nunca con firmeza en lugar alguno. ¡En todo y en nada! ¡En nada y en todo!


domingo, 26 de enero de 2014

Ayer a la noche manejé un auto, un poema de Gregory Corso





Ayer a la Noche Manejé un Auto

Ayer a la noche manejé un auto
sin saber manejar
sin tener un auto
manejé y atropellé
gente que amaba
fui a 180 por un pueblo
Paré en Hedgeville
y dormí en el asiento de atrás
… entusiasmado con mi nueva vida.







Last Night I drove a Car

Last night I drove a car
not knowing how to drive
not owning a car
I drove and knocked down
people I loved
...went 120 through one town.

I stopped at Hedgeville
and slept in the back seat
...excited about my new life.