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martes, 7 de octubre de 2014

El futuro trepa las ventanas que yo ahora salto






“There is nothing more dangerous … 
for the loved person than to be loved …”
 -S. Zizek



El futuro trepa las ventanas que yo ahora salto

Me levanto con cuidado para no despertarte, pero siempre te despiertas con una sonrisa y me besas cuando regreso a la cama con dos tazas de té. Son las tres de la manana y estamos despiertos. Cuando estás conmigo puedo tocar la distancia entre nosotros, esconde una mitad detrás de tus párpados, la otra mitad se queda desnuda en el bano temblando de frío. Hay un futuro que trepa por las ventanas y nos da miedo. Hacemos el amor como dos guillotinados buscando nuestras cabezas en público, nos siguen sorprendiendo las muecas de terror en los rostros de los muertos. Nuestros muertos que siempre se han visto tan tristes en las fotografías. Sé que tu pelo no crecerá lo suficientemente rápido como para llegar a tiempo al rincón donde me esconderán, tal vez tu barba si, y en medio de la oscuridad ella se convierte en nuestra última oportunidad. Te abrazo fuerte, reventando tus venas, con una fotografía de los dos en mi mano izquierda, que recuerda la Certified Copy de Abbas Kiarostami. Somos el resultado de esas casualidades minúsculas, azares mínimos como los que llevaron a Casals a dar en Barcelona con las suites de Bach; pudimos no haber sido pero somos. Poco a poco nos quedamos en silencio y me dejas resguardarme de todas mis guerras en tu pecho, sé que la paz la encontraría allí incluso siendo llevada a un gulag soviético en el 41. Nos molesta la vulgaridad de la realidad y hemos creado un refugio en tu cama, pero van a llevarme lejos y lo sabemos. Sentimos un amor monstruoso rasgando nuestras rodillas y el miedo intenso de no poder encontrarnos otra vez entre los pájaros. He cambiado un vientre estéril por dos litros de sangre que mantengan el color rojo en mis mejillas. Te enorgullece mi esqueleto que se va asomando sin enojos sobre mis músculos, a mi me enorgullecen tus formas trágicas. Además de Zizek, Bachelard y Kundera tenemos a la pasión en común, nos conmueven las fronteras que existen entre nosotros y el mundo. El verdadero abismo está en tus ojos. Nuestras tazas de té ya están vacías, tal vez habrá otra madrugada como esta, donde reine el vicio de la teína y el temblor de los cuerpos, tal vez no. El futuro trepa las ventanas que yo ahora salto. Y sé que para amarte te necesito lejos. 


CR



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