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domingo, 14 de junio de 2015

Ha de haber sido extraño, poema CR




Ha de haber sido extrañado


‘not one of us moving, not even when the room went dark.’
-
Raymond Carver

Tú eres de lo que hablaba cuando hablaba del amor
lo sé ahora, lo supe siempre
quedan las palabras, ellas
son todo lo que nos queda.
Pero en otro tiempo
también nos quedan las tardes de calles vacías
y nos sentamos frente a una ventana a adivinarle la historia
al único viajero que pasa,
nos reímos en voz alta celebrando una victoria ficticia
pero es que en otro tiempo, ya no nos tomamos tan en serio,
cruzamos las ciudades tomados de la mano
y contamos los árboles derramando café sobre la ropa
buscamos a Freud bajo la cama, siempre viene a salvarnos
si las noches son largas.
En otro tiempo, eres una frontera que he aprendido a cruzar,
sin lágrimas, ni enojos, sin tanto ruido humano.
Pero ahora solo quedan palabras,
la náusea y la indigestión del lenguaje inconcluso
las grietas desgastadas de un dolor tan viejo
 como los árboles que contábamos en las tardes.
No creas que olvido nada,
 aún recuerdo aquél día que descubrí un cadáver
y entre ruinas lloré
al no poder nombrarlo.
Tú te acercaste como siempre, en silencio,
respetando mi espacio
y me abriste los huesos para hacerme feliz
pero solo encontraste mariposas muertas,
el alma abandonada en un espejo
y dos piernas abiertas frente a un contestador
antiguo y quebrado, como nosotros.
Lo recuerdas, lo sé
yo llevaba uñas rojas y una caja de música
que usaba para dormir.
Me querías, decías
fuimos una tormenta aprovechando silencios y ciudades
nos buscamos entre desconocidos asomando nuestros pies a los ríos
si, cuánto quisimos ser río para llegar al mar
pero detrás del mar hay mucha muerte,
lo sabemos ahora.
Recuerdo mirarte mientras dormías
pasaba mis dedos por tus labios y tú solo sonreías un poco
pensé que cualquiera podría matarte así
incluyéndome a mí
y tuve miedo de mis manos temblando,
de perder el control,
de no poder distinguir entre tu belleza y el dolor;
entonces me ausentaba y tú siempre preguntabas por qué
- no quiero colgar tu cabeza en mi techo- te dije
tu reías sabiendo que hablaba en serio.
Pasábamos las tardes mintiéndonos;
decíamos, por ejemplo, que ya no había frío
mientras vomitábamos la angustia
escribiendo en algún café,
muchas veces nos dejaron los trenes
muchas veces nos quedamos dormidos
muchas veces olvidamos fingir.
Probablemente moriremos sin vernos otra vez.
Y pienso que
ha de haber sido extraño
separarnos así.



 CR-VocalesVerticales




Foto: Duane Michals


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