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jueves, 15 de septiembre de 2016

Poema de Miyó Vestrini, Animal de Ocasión en Valiente Ciudadano



He tenido que compartir mi lugar.
Nadie me ha raptado
para llevarme al suyo.
No tengo África mía mis espaldas,
ni olas,
ni ollas,
ni una calle en el centro de Dublín.
Sole he estado allí,
con pocas palabras
y pobres gestos
y pobre cuerpo.
Aprendí al mismo tiempo La Marsellesa
y el Himno al árbol.
Tuve que leer a Rimbaud y a Andrés Eloy.
Tomé scotch y beaujolais,
con tequeños y caracoles y borgoña.
Alguien descubrió el mundo por mí
y me dejó tirada a mitad de camino
entre el sol
y la niebla.
Mis hijos fueron blancos
y los hombres que amé,
negros.
Ahora descubro que mientras estaba interna
mi madre escribía cuentos eróticos
y mi hermana entraba en trance con un mecánico.
La plaza del pueblo todavía espera por mí
y me contempla
asomada a la ventana
tratando de apurar la noche.
Mis dedos tienen el color del sebo
y soplo para aliviarlos.
Me leen a Víctor Hugo en voz alta
para que aprenda francés
y todavía no se quién es Ismael Rivera
y Luis Alfonso Larraín.


Vete a la mierda,
me dijo mi madre
cuando le reclamé todo esto.
Se dio vuelta hacia la pared y murió.
Ocupé su sitio
detrás de la mesa
y dejé que peinaran mi cabello.



-Miyó Vestrini



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